domingo, 12 de febrero de 2012

"Imagine que los hombres sean de Marte y las mujeres son de Venus. Un día hace mucho 
tiempo, los marcianos, mirando a través de sus telescopios, descubrieron a las venusinas. El solo 
hecho de echarles un rápido vistazo a las venusinas les despertó sentimientos que no habían tenido 
nunca. Se enamoraron e inventaron rápidamente los viajes espaciales para volar cerca de Venus." Así comienza el primer capítulo del libro "Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus", un libro que conocía, pero que nunca me había parecido interesante hasta ahora. 
Mis amigas siempre se están haciendo rollo por los hombres, que sufren, que lloran, que mueren, que los odian, etc. Finalmente llegan a la conclusión de que no entienden a los hombres y de que todos son iguales... Y pasa a la inversa, mis amigos se quejan de lo complicado que podemos llegar a ser nosotros, que para todo hay un pero, que somos demasiado emocionales, conflictivas, etc. Finalmente ninguno, ni hombre ni mujer, se pueden entender y terminan odiándose e inventando esas absurdas "guerra de sexos", donde por parte de ambos existe ese afán por demostrar que alguno es mejor que el otro. Y así nos pasamos la vida, hasta morir. 
Sea como sea, en lo que he leído de este libro, voy comprendiendo de que finalmente tenemos que querernos, no entendernos, jajaja. 
"(...)Luego decidieron volar hacia la tierra. Al principio todo era maravilloso y hermoso. Pero se 
impusieron los efectos de la atmósfera terrestre y una mañana todos se despertaron con un tipo 
peculiar de amnesia: ¡la amnesia selectiva! 
Tanto los marcianos como las venusinas olvidaron que eran de planetas diferentes y que se 
suponía que eran diferentes. En una mañana todo lo que habían aprendido acerca de sus diferencias 
fue borrado de sus memorias. Y desde ese día, hombres y mujeres han estado en conflicto." Y es ese el motivo por que hombres y mujeres peleamos tantos, nos agarramos de las mechas y luego nos amamos hasta el infinito y más allá.
Claro, si somos de planetas distintos, decidimos vivir juntos y querer cambiarnos, por que claro está que cuando un hombre y una mujer se juntan se quieren armar a su imagen y semejanza. Ella quiere cortarle él pelo si es largo, él quiere ponerla a dieta si está pasadita de peso, ella quiere llevarlo de compras, él quiere llevarla al partido de futbol, ella quiere que escuchen  a Arjona, él quiere que escuchen Metallica. Ella quiere que almuercen lechuga y él quiere que coman una chorrillana doble. Y así se pasan el día, tratando de coincidir en algo. O tratando de ver si pueden cambiar al otro en algo. Nos olvidamos que para poder "entendernos" tenemos que pasar por una etapa que se llama aceptación, y es donde no intentamos cambiar a la persona, si no quererla tal como es y poder encontrar puntos en común donde coincidir y donde aprender a conocernos, como las venusinas y los marcianos. 
Ambos somos tan distintos, y es necesario entender esas diferencias y poder complementarnos. Sinceramente pasamos el tiempo queriendo cambiar al otro, pero no, se acepta y se quiere y se aprende.
Lo que más me carga de las relaciones es cuando dicen " es que somos muy diferentes".... emm, claro! El hombre y la mujer somos distintos. Es cosa de notarlo físicamente, no? Oh! se me viene una idea loca, por eso hay homosexuales (lesbianas también) porque como se aburrieron de las diferencias del otro sexo, prefirieron quedarse con la igualdad de gente de su sexo.... interesante.
Una cosa muy importante en una relación es la comunicación.... ni hombres ni mujeres no tenemos aún la capacidad sobrenatural de leer mentes...(Qué sabía yo que pensabas o sentías eso, o porqué nunca me lo dijiste, etc) Siempre, pero siempre el otro o la otra espera que se adivine lo que nos o lo que les pasa. Insisto,   no somos adivinas! y ustedes tampoco. A las mujeres nos gusta que nos escuchen, sólo eso, no queremos soluciones, con un abrazo basta. 
Lean esto "muy poca gente es capaz de crecer en el amor. Sin embargo, ocurre. Cuando los 
hombres y las mujeres son capaces de respetar y aceptar sus diferencias, el amor tiene entonces la 
oportunidad de florecer. " Es algo más que nos da a conocer el autor del libro, J. Gray, donde finalmente el secreto está en respetarnos y aceptar esas diferencias. Vuelvo a insistir, creo que no hay nada peor que tener una relación con uno mismo, con alguien tan igual a nosotros mismos, puede llegar a convertirse casi en una relación narcisista. 
Bueno, creo que me he inspirado bastante por ahora.
Seguiré en otra ocasión escribiéndoles sobre el tema. Y lean ese libro, es realmente inspirador y revelador.


Fin