jueves, 5 de diciembre de 2019

Ana y Luis

Ana conoció a Luis una brillante tarde de verano, cuando todo se detenía al momento de mirarse. El sonreía nervioso, ella lo miraba sintiendo latir su corazón. Compartieron un helado, una conversación, risas y momentos. Cerraron ese día con un beso, que iba a ser el primero de muchos, pero finalmente terminó por ser el último.
Pasaron los días y ella estaba feliz, su corazón roto volvía a sentirse vivo, ilusionado. El, al principio fue atento y cariñoso, terminó por estar distante y callado. Aceptaron un amor sin compromiso, un estar juntos sin etiquetas, pero Ana no sabía el daño que eso le iba hacer. Todos los días ella imaginaba a Luis coqueteando con otras, buscando conocer a otras. Ana sería solo el pasatiempo de Luis. 
Ella comenzaba a quererlo, con sus defectos, con sus diferencias. Veía en sus ojos el dolor de su pasado y solo quería estar ahí, para curar sus heridas. Él, por otro lado, dejaría cicatrices de dolor en su ser.
Llegó el día en que todo se acabó. Lo que comenzó con una sonrisa terminó en llantos y peleas. Ella lo dio todo, luchó hasta el final, incluso llegó a pedir perdón cuando sólo a él le correspondía. Él la eliminó de su vida, rompiendo en mil pedazos su corazón. Sin decir nada, él se fue y no volvió, porque nunca la quiso, nunca lamentó el haberla hecho llorar.
Ella mira todos los días por su ventana, esperando que Luis regrese. Él no volverá, él decidió buscar placer en otros brazos.
Para Luis, Ana no fue más que una aventura, para Ana, Luis fue un gran amor.

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