domingo, 20 de marzo de 2011

La eterna espera.

Tengo tres hermanas, y un hermano. Todos somos tan distintos. Cada uno en su historia. La Titi, la mayor, tiene 30, ya está casada. Tiene un hijo de dos años, Carlitos. Después le sigue el Feña, de 27, yo, la Tere, de 22 y la Juanita, de 15. De cada uno aprendo tantas cosas. Este es el caso de la Tere. Está estudiando periodismo, y vive en las nubes. Osea, yo vivo en las nubes porque siempre estoy creando, pero ella vive en las nubes de los príncipes y castillos. Ni la Juani es así. En fin, vive pensando en que encontrará al hombre de su vida en un campo lleno de lirios, que vendrá en un caballo blanco y se la llevará a algún castillo escocés. De hecho, ahora está ultra in love, según ella, de un tipo que llegó a su curso el año pasado. Esta es peor que yo, se enamora a cada rato. Ilusa, ilusa. Son como amigos, el tipo tiene una cara de bueno... Y es tan bueno, que coquetea con todas las de su curso...pobre hermana mía, ni se da cuenta. La cosa es que el cosa, así le decimos en casa, la ha invitado a salir tantas veces, y nunca han llegado a nada, osea, la planta. Y la Tere sigue de enamorada. Dice que la va a llamar, no sé, tanta cosa. Si no fuera porque son compañeros de algunos ramos, la pobre ni lo vería. ¿Por qué las pobres dulcineas no cachan que si un hombre no se las juega por ellas, es porque simplemente no están ni ahí? Bueno, eso dijo mi querido hermanito, que cacha harto del tema, pues es un hombre de esos....Osea, si el tipo te dice que quiere salir contigo, y después de varios meses aún no llegan ni a la esquina es por algo, ¿No? o si dice que te va a llamar, y ha pasado harto tiempo....bueno, sin palabras eso.
La Tere aún sigue esperando esa llamada (menos mal que por lo menos hablan "a veces") y aún sigue esperando esa eterna cita del príncipe al que ni siquiera le alcanza para ser sapo. 

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