domingo, 10 de noviembre de 2019

La misma piedra

La última vez que escribí fue en el 2015, tenía 29 años...ahora tengo 33 y seguimos con las mismas historias de corazones rotos. En estos cuatro años han pasado muchas cosas. Mis hermanos se casaron, incluyendo al don Juan, que hoy anda con cara de baboso por su señora, lo cual me parece maravilloso, ya que los hombres en general se ponen babosos por una cerveza o un dron. Varias de mis amigas también se han casado y bien poco sé de ellas. Sé que cambiaron el spa por pañales y talco. Tengo otras amigas que no han tomado el tren del compromiso y que no les complica en lo absoluto. De alguna manera, yo también he seguido ese camino. Algunas me miran con lastima por no encontrar al príncipe encantado. Es como que ser soltera a esta edad fuera un pecado mortal, una falta al orden natural de las cosas... yo no lo creo así, o por lo menos así es como ido procesando esta maldición que algún ex picado me dejó. Estoy segura de que Bruno, mi ex del colegio, me tiró mal de ojo, ya que después de esa larga y tortuosa relación de cuatro años, nunca jamás volví a tener algo estable. O quizá no fue la maldición, quizá ha sido encontrarme con hombres inestables emocionalmente, que no saben lo que quieren ni hacia donde van. Y así ha sido todo este tiempo, tropezar una y otra vez con la misma piedra, decir que no volverá a pasar y comerme mis palabras.
Por lo menos, habrá mucho material que leer por los próximos mil años.

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